09.10.2019

Inflamación y arritmias

El efecto proarrítmico de la inflamación se sospecha desde hace bastante tiempo. 

En tal sentido, los mecanismos potenciales de taquiarritmias y bradiarritmias malignas en el contexto de episodios de miocarditis se describieron ya hace 20 años. 

Se pensó que tres factores eran responsables del aumento del riesgo de arritmia en este escenario inflamatorio, a saber, 1) los cambios estructurales, 2) los parámetros de la dinámica ventricular y 3) los cambios vasculares. 

Este estudio postuló que la inflamación conduce directamente a fluctuaciones en el potencial de membrana en las células cardíacas y, por lo tanto, es proarítmica. 

Tal afirmación corresponde a un grupo de autores alemanes que así se expresaron en la edición de abril de 2019 del Herz* que dedicaron su paper a analizar los mecanismos inflamatorios críticos subyacentes a las arritmias.

Continúan manifestando los autores, introduciéndose en el análisis de aquellos tres factores, que el desarrollo crónico de fibrosis, cicatrices, así como hipertrofia y atrofia aumenta la incidencia de actividad de marcapasos ectópicos, potenciales tardíos y taquiarritmias de reentrada. 

El segundo factor, la dinámica ventricular es el resultado del aumento de la tensión de la pared, el aumento del consumo de oxígeno del miocardio y la disminución de la reserva coronaria lo cual favorece la isquemia y, por lo tanto, la aparición de arritmias. 

El último factor mencionado son los cambios vasculares, que conducen a perturbaciones de la perfusión micro y macrovascular del miocardio inflamado, contribuyendo también a los efectos isquémicos.

En general, la inflamación puede dividirse en diferentes grupos: así, entre los tipos de inflamación aguda y crónica, infecciosa y no infecciosa. Independientemente de la fuente, la inflamación sistémica parece afectar las enfermedades cardiovasculares de manera significativa. 

Como medida del grado de inflamación, son utilizados marcadores comunes como PCR, factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y citocinas que incluyen interleucina (IL) -1, IL-6 e IL-8. 

La mayoría de los datos disponibles se refieren a la asociación entre inflamación y fibrilación auricular (FA), la arritmia más común. En varios estudios controlados, los niveles elevados de marcadores inflamatorios fueron significativamente mayores en pacientes con FA en comparación con pacientes con ritmo sinusal. 

De esta manera en su revisión, proporcionan una visión general de la asociación entre inflamación y arritmias señalando que los mecanismos inflamatorios sistémicos se están convirtiendo cada vez más en el foco de la investigación cardiovascular, particularmente en el campo de la aterosclerosis, pero también en la asociación con arritmogénesis cardíaca. 

Se han investigado entonces marcadores inflamatorios objetivos como las citocinas y la proteína C reactiva (PCR), también llamados “biomarcadores”, en las arritmias auriculares y ventriculares. 

Varios atributos están asociados con estos biomarcadores: Sirven como un predictor del inicio y el pronóstico de las arritmias cardíacas.

En esta revisión, se ilustran los posibles mecanismos entre los procesos inflamatorios y las arritmias, especialmente la fibrilación auricular, que es la arritmia sostenida más común en la rutina clínica diaria. 

La asociación entre las vías inflamatorias y la arritmia cardíaca es muy compleja e incluye fibrosis, formación de cicatrices, isquemia, así como propiedades electrofisiológicas alteradas en los cardiomiocitos. 

Primero, las vías intracelulares, provocadas por la inflamación, deben investigarse intensamente en análisis in vitro e in vivo. 

Además, es necesario identificar los inductores locales y sistémicos de estas vías celulares. Existe una creciente evidencia acumulativa, incluidos los conceptos novedosos en la investigación básica y clínica, para un papel relevante de la inflamación en la arritmogénesis. 

Una mejor comprensión de los mecanismos clave subyacentes es esencial para desarrollar nuevos objetivos para una terapia antiarrítmica mejorada y efectiva.

Mientras que la investigación más antigua en arritmia se centró en la fibrosis, las propiedades alteradas del potencial de acción y la isquemia, los conceptos novedosos incluyen vías de coagulación e inflamación intracelular en el tejido cardíaco. 

Los mecanismos subyacentes relacionados con la inflamación son propiedades electrofisiológicas alteradas, alteración del canal iónico, despolarizaciones tempranas y tardías, también como fibrosis mejorada y remodelación estructural en cardiomiopatías. 

Estos factores fisiopatológicos favorecen la aparición de actividad ectópica desencadenada, así como reentradas que contribuyen al inicio y mantenimiento de las arritmias. 

Recientemente, en la enfermedad arterial crónica, donde se cree que la inflamación crónica juega un papel importante, la terapia antiinflamatoria con anticuerpos monoclonales contra las interleucinas mostró una reducción significativa en los eventos cardiovasculares. 

Por analogía, las estrategias de terapia que inhiben a los mecanismos clave proinflamatorios también podrían ser una opción de terapia antiarrítmica efectiva. 

Para este propósito, otros estudios son esenciales para comprender mejor las principales cascadas de señales inflamatorias y el efecto proarrítmico exacto de los mediadores clave que interactúan.

* Vonderlin N, Siebermair J, Kaya E, Köhler M, Rassaf T, Wakili R. Critical inflammatory mechanisms underlying arrhythmias. Herz. 2019 Apr;44(2):121-129. doi: 10.1007/s00059-019-4788-5.

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